“La sobreprotección de los niños ante la muerte es desprotección”

La enfermera Xusa Serra, experta en acompañamiento en el duelo, ofrece recomendaciones para gestionar la despedida con niños

Entrevistamos a Xusa Serra i Llanas, enfermera de la Unidad de Acompañamiento en Duelo y Final de Vida del Hospital Universitario General de Cataluña – Grupo Quirónsalud (Sant Cugat del Vallès) quien analiza la forma en la que se aborda actualmente la muerte con los niños y nos ofrece algunas recomendaciones para gestionar con éxito las despedidas con menores.

¿Es importante explicar la muerte a los niños? ¿Por qué?

La muerte debe explicarse desde edades tempranas porque suele estar presente en los aspectos cuotidianos en la vida del niño.

La naturaleza le muestra que hay un inicio y un final, por ejemplo, en el brote y la caída de las hojas de los árboles, o en el nacimiento y muerte de su mascota. Es importante que le expliquemos por qué ocurre.

¿Cuáles son los principales problemas que existen para abordar el tema de la muerte con los niños y los adolescentes?

El principal problema es generacional. Años atrás, las personas morían en su casa y había una educación doméstica de ver nacer y morir a la gente en su hogar. Los niños participaban en la muerte y en el nacimiento de las personas. Pero a partir de los años 60, las muertes se trasladaron a los hospitales y las familias perdieron aquellos conocimientos domésticos heredados, lo que generó un gran desconocimiento.

Ese desconocimiento se convirtió en miedo y por ello, las últimas generaciones intentan mantener a sus hijos al margen para evitarles ese temor.

¿De qué manera gestionan la muerte los niños y adolescentes según la edad?

La forma en que gestiona el duelo un niño dependerá de la forma en que lo gestiona su familia. Pero no será a partir de los 4-5 años cuando empezará a mostrar más interés por lo que sucede a su alrededor. Será en esta edad cuando empezará a hacer más preguntas relacionadas con la muerte.

 ¿Por qué la muerte suele ser un tema tabú desde la infancia?

Porque estamos en una sociedad en la que queremos hacer visible lo perfecto, lo bonito y lo que está sano. Y el final de la vida son conceptos que no tiene que ver con este planteamiento.

Es curioso, pero nos cuesta llamar a la muerte por su nombre. A menudo utilizamos expresiones tales como “esa persona ha fallecido”, “se ha ido”, “nos ha dejado”. Decir que alguien se ha muerto, nos cuesta.

Hay que enfocar la muerte como algo natural y estar agradecidos de haber vivido, de haber tenido esta oportunidad. Y debemos dejar sitio a las siguientes generaciones.

¿Cómo se prepara a un niño para gestionar la muerte? ¿Qué estrategias se trabajan?

En el año 2009 pusimos en marcha en el Hospital General de Catalunya, el Taller “Ara sí que sé” con el objetivo de que los niños pudiesen hablar abiertamente sobre las adversidades, la vida y la muerte.

A día de hoy, el proyecto sigue en marcha y los niños siguen trabajando la inteligencia emocional, reflexionan y analizan los sentimientos que aparecen ante una pérdida. Les enseñamos que llorar es saludable y que no deben esconder sus emociones.

¿Se recomienda proteger a los más pequeños de la despedida?

Normalmente aparecen muchas dudas sobre este tema y es que es fundamental no negarle a un niño el estar presente en una despedida. La familia en si debe ser un bloque, para la bueno y para lo malo, y el niño debe sentir que forma parte de él, debe sentirse integrado en todo momento.  Al fin y al cabo, la sobreprotección es desprotección.

Resulta paradójico cómo vemos a niños sobreprotegidos en aspectos relacionados con las enfermedades o la muerte y, en cambio, viven situaciones traumáticas, abusos o maltratos.

A los 18 años, un niño llega a ver por televisión y medios de comunicación hasta 1.800 muertes de personas ajenas a su vida, pero en cambio no habrá podido participar en la despedida de seres cercanos.

La naturaleza no prepara a los niños para vivir una separación traumática de los padres, pero sí para afrontar la muerte.

Algunos consejos para transmitir la noticia de un fallecimiento a los niños:

  • ¿Quién debe comunicar la noticia?

La persona emocionalmente más próxima: el papa o la mama.

  • ¿Cuándo se le deberá comunicar?

Lo antes posible. Si está en la escuela, deberemos llamar para informar de lo sucedido e irlo a buscar lo antes posible.

Una vez allí, hablaremos con la Dirección del Centro para ir a buscarlo a la clase para darle la noticia.

  • ¿Cómo lo haremos?

Utilizaremos el pasado y entablaremos una conversación con él de este tipo: “¿Recuerdas que el abuelo se encontraba mal? Me sabe muy mal tenerte que dar una noticia así”. En este momento, dejaremos un silencio para que sea el niño quien nos pregunte. “¿Se ha muerto el abuelo?” y nosotros únicamente tengamos que afirmarlo.

“Ahora recoge tus cosas y nos vamos a reunir con toda la familia para despedirnos de él”.

Es aconsejable que el niño le haga un dibujo o le escriba una carta a modo de despedida para depositarla dentro de la caja como recuerdo.

  • ¿Dónde daremos la noticia?

Siguiendo con el ejemplo anterior, se aconseja dar la noticia en el despacho de la dirección. Desconectando móviles y ordenadores y evitando que nadie entre.

¿Cómo podemos ayudar a un niño a superar una pérdida de un progenitor cuando el otro (quien debería acompañarle) también está en proceso de duelo?

Es aconsejable que el niño y su progenitor puedan ir de la mano en el duelo y poder expresar las emociones abiertamente. Normalmente el progenitor superviviente suele dar prioridad al duelo del niño. Para ello le ofreceremos los instrumentos necesarios para que pueda ayudar a su hijo a superar la pérdida de forma natural.

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