«Los anuncios publicitarios aumentan el dolor de vivir la primera Navidad sin un ser querido»

Entrevista a la psicóloga Judith Trench sobre el síndrome de la silla vacía y las claves para afrontar las primera fiestas con la pérdida

A las puertas de la Navidad empezamos a recibir mensajes con los mejores deseos y los medios de comunicación se llenan de imágenes y anuncios publicitarios con imágenes entrañables de familias unidas que se reunen alrededor de una mesa con la mejor de sus sonrisas.

¿Qué pasa con aquellas personas que afrontan la primera Navidad sin un ser querido? ¿Cómo podemos ayudarles a transitar por su duelo, que en estas épocas, puede tomar un matiz distinto?

Judit Trench es psicóloga especializada en duelo en el Centro de Psicologia Carme Bosch. Desde hace cinco años colabora con la Fundación Mémora en Manresa (Barcelona), apoyando y gestionando grupos de personas que afrontan una situación de pérdida.

¿Qué es el síndrome de la silla vacía?

Durante el duelo suceden varios acontecimientos, especialmente al aproximarse fechas sensibles como la Navidad o los aniversarios. Emergen intensos sentimientos de tristeza y vacío que entran en conflicto con el positivismo asociado a dichas fechas, generando una contraposición de emociones que manchan de negatividad la experiencia.

Cada proceso de duelo es único y puede variar mucho dependiendo de cada persona. Algunas logran controlar su duelo, mientras que otras pueden experimentar mayores desafíos. No obstante, en épocas delicadas como la Navidad suelen surgir picos emocionales, en los que la persona puede perder el control y sentirse mucho más vulnerable.

¿Cuáles son las principales preocupaciones que enfrentan las personas que experimentan el síndrome de la silla vacía durante la Navidad?

Esencialmente, se preocupan por la percepción de los demás y prefieren ocultar su duelo a familiares y amigos, temiendo que estos noten su proceso emocional. El hecho de saber que ya no podrán compartir la Navidad con la persona ausente  intensifica su angustia previa ante las dudas sobre su supuesta incapacidad para vivir estas fechas sin su ser querido.

Ciertos mensajes de personas allegadas como «venga tienes que estar bien, que es Navidad» contribuyen a hacer sentir peor a quienes atraviesan el duelo, al imponer la expectativa de mostrarse feliz durante esta época.

¿Qué hacer cuando un familiar cercano en esta situación se niega a celebrar la Navidad?

Muchos familiares no saben cómo gestionar esta situación y, a menudo, intentan imponer que la persona afectada celebre las fiestas como de costumbre, sin percatarse de que esta presión puede tener efectos negativos. La persona afectada puede optar por contenerse durante la celebración, pero una vez en casa, los sentimientos reprimidos suelen estallar.

Es clave respetar el ritmo de cada uno y no forzar a la persona en situación de duelo para que pueda gestionar de una manera saludable su situación.

¿Qué puede intensificar estos sentimientos de tristeza y vacío durante esta época?

La Navidad se caracteriza por una alegría constante, con familias reunidas, niños correteando y deseando abrir los regalos. La tristeza de las personas que experimentan el síndrome de la silla vacía se intensifica al ver esta felicidad, ya que lo único que desean es poder compartirla con su ser querido ausente.

El impacto emocional se amplifica ante la saturación de campañas publicitarias en televisión y redes sociales que resaltan la importancia del vínculo familiar durante la Navidad. Aunque estas campañas son visualmente atractivas, no pensamos en cómo afectan a quienes están en duelo. Estos anuncios representan un recordatorio doloroso de lo que más desearían, estar con sus seres queridos, y solo aumentan sus sentimientos de tristeza y vacío.

¿Cuáles son los rituales que pueden ayudar a transitar esta situación?

Proponer una Prenavidad puede contribuir a que la celebración sea más significativa y reconfortante para todos los miembros de la familia. Se trata deuna reunión previa a la Navidad, que brinda la oportunidad de comunicar y expresar abiertamente los sentimientos sobre la ausencia de esa persona querida y definir el tipo de celebración navideña que se desea tener ese año.

En este encuentro la sinceridad es clave. Entender y comprender la visión de cada persona será fundamental llegar a acuerdos que permitan a todos sentirse cómodos con la celebración.

El respeto se convierte en la base de esta propuesta. Cada miembro de la familia vive y expresa el duelo de manera única, y cada uno buscará lidiar y superarlo a su manera. Por lo tanto, respetar y validar los deseos de cada individuo es crucial para construir una Navidad que sea significativa y respetuosa para todos.

Escribir una carta a la persona ausente puede ser una buena manera de expresar las emociones vividas y de cerrar, en cierta manera, el año transcurrido.

Es esencial que los familiares tengan las puertas abiertas para que la persona que vive una situación de pérdida pueda expresar, libremente, sus sentimientos. El duelo es un proceso difícil y mantener los canales de comunicación abiertos y actuar con respeto es fundamental para ayudar a caminar en la buena dirección.

¿Cómo trabajar la pérdida con los niños?

Generalmente ante los más pequeños tendemos a suavizar la situación, pero ello es un error. Es clave abordar la situación desde la realidad, aunque la manera de comunicarlo dependerá de la edad y la personalidad del niño. Los niños suelen ser lo suficientemente perceptivos como para entender lo que está sucediendo y suavizar la verdad puede hacer que se sientan desorientados.

Es esencial otorgar espacio al niño para que procese la información a su manera. La elección del lenguaje es muy importante, dado que los niños son inocentes y pueden interpretar literalmente lo que se les explica.

Permitir que los niños participen y expresen su opinión sobre cómo quieren celebrar la Navidad, cómo se sienten o si desean llevar a cabo algún ritual, como escribir una carta a la persona que ya no está, es de suma importancia. Respetar sus deseos contribuye a que se sientan involucrados y escuchados durante este proceso emocional.

¿En qué momento este duelo llega a ser patológico?

El límite entre el proceso de duelo saludable y una situación patológica puede ser bastante difuso, varía mucho según la persona y el trabajo personal que se realice durante este proceso. El tiempo desempeña un papel importante en la curación y es esencial abordar activamente el duelo desde el principio para evitar que se vuelva patológico a largo plazo.

Existen indicadores clave para identificar si una persona ha superado el límite y se encuentra en una situación patológica. Uno de ellos es cuando la persona en duelo modifica completamente su rutina diaria, dejando de lado actividades que solía realizar o evitándolas debido a la asociación con la persona fallecida.

Cada persona enfrenta su propio proceso, pero en general, si ha pasado un año y la persona permanece estancada en el mismo punto desde el primer día, es probable que estemos ante una situación patológica que requiere de atención profesional.

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