El uso terapéutico de las artes visuales en el duelo

Las artes en general y las artes visuales en particular pueden aportar muchos beneficios para adaptarse a la pérdida

Las reacciones ante la pérdida de un ser querido son tan diversas como las personas mismas.  Aun siendo así, los investigadores especializados en duelo apuntan a que habría dos teorías generalizables en la superación del sufrimiento, como marcos que engloban las diversas experiencias individuales.

De forma muy resumida, la primera consiste en la necesidad de alternar vivencias que mantienen una estrecha conexión con el ser querido, a pesar de su fallecimiento, y vivencias que conectan con un mundo cambiado, en el cual el rol y las relaciones se van reajustando.La segunda radica en poder encontrar alguna lección de vida que dé sentido a tan dura experiencia, después de verse trastocados tantos aspectos y parcelas de la existencia.

En estas dos grandes orientaciones que ayudan a adaptarse a la pérdida, las artes en general y las artes visuales en particular pueden aportar muchos beneficios. Antonio Damasio, investigador en neurociencias, director del Brain and Creativity Institute (Instituto del Cerebro y la Creatividad), en California, sugiere que si las artes han perdurado a través de los miles y miles de años que nos separan de nuestros antepasados, es precisamente por sus cualidades terapéuticas, como cierta compensación o contrapeso frente a las calamidades humanas y el sufrimiento.

Es un hecho que, desde la prehistoria, en todas las culturas, aunque cada una con sus propios atributos simbólicos, las artes visuales han acompañado a los ritos funerarios para comunicar el dolor, el amor o el recuerdo.

Utilizadas en un contexto terapéutico, como han ido destacando numerosos estudios publicados en los últimos años, las artes visuales ofrecen vías para recuperarse progresivamente del impacto de la pérdida. Cualquier persona, sin necesidad de ninguna experiencia técnica previa, desde su capacidad innata e independientemente de cualquier eventual habilidad, puede expresar su mundo interior de emociones y vivencias, a través del color, de la forma o de la textura de los materiales creativos.

Dibujando (toda persona es capaz de dejar en un papel elementos tan sencillos como puntos, líneas, formas básicas), pintando (realizar manchas de color), creando obras con fotografías o recortes de imágenes (un álbum, un ensamblaje como un puzzlemuy personal), moldeando la arcilla, por ejemplo, se puede rememorar de otra manera la relación con la persona fallecida y facilitar que se mantenga un grato vínculo con ella.

La confrontación con la muerte y el dolor de la ausencia son explorados a través del filtro “compensador” del placer creativo. Volver a narrar así la biografía la presenta, o mejor dicho la representa, de un modo más tangible. Desde esta otra mirada, capaz de atravesar el sufrimiento, nace una nueva perspectiva. Y desde allí se hace posible extraer lo esencial, lo más valioso, lo que es tan evidente que valió la pena vivir y ahora agradecer a la vida. Cobra sentido haber compartido la relación en el pasado, para experimentar en el presente la gratitud de llevarla en el corazón. Ése es un camino de creación, que conduce a la oportunidad de encontrar, en un futuro, la forma de relacionarse con el mundo y con los demás como un ser más completo.

Nadia Colette

Arte terapeuta