¿Cómo gestionar el duelo colectivo?

En marzo de 2020 nuestras vidas quedaron paralizadas, bloqueadas por el coronavirus

El duelo colectivo es el proceso de pérdida que se realiza de forma simultánea en las personas de una misma comunidad o sociedad y que afecta de forma individual y colectiva.

En las últimas décadas ha habido sucesos sociales que nos han impactado emocionalmente como fueron los atentados del 11-S en Nueva York, los del 11-M en Madrid, sucesos naturales que interrumpieron en la vida de seres humanos , (sunamis, terremotos, erupciones volcánicas), accidentes en transportes públicos que implicaron múltiples muertes, y más recientemente en 2017 los atentados en la ciudad de Barcelona y Cambrils.

El momento presente que estamos viviendo como sociedad y humanidad por las circunstancias socio – sanitarias, nos afectan a todos de forma individual y colectiva. En el mes de marzo del año 2020 nuestras vidas quedaron paralizadas, bloqueadas, por el virus.

Esta circunstancia sobrevenida nos afectó a todos de forma imprevista y abrupta. Esta parálisis afectó a toda nuestra sociedad y a la humanidad en general.

Nuestras vidas se paralizaron y automáticamente todo cambió. A partir de ese momento la vida que conocíamos dejó de existir. Todo tuvo que transformarse para adaptarse a las circunstancias y necesidades sanitarias y humanitarias. La vida que conocíamos ya no existe, se transformó y cambió.

Este proceso afectó de forma directa e indirecta a toda la humanidad y ello hace que estemos viviendo un proceso de duelo individual y al darse a la vez como sociedad nos encontramos en un proceso que podemos nombrar como Duelo Colectivo, porque es un proceso de duelo compartido.

Un proceso de duelo es un cambio que vivimos por la pérdida de aquello que queremos y que tiene una funcionalidad en nuestras vidas. El impacto de estos cambios es necesario que los podamos identificar para poder adaptarnos a ellos de la mejor manera posible y así acompañar y gestionar las diferentes emociones que van surgiendo. Es un proceso en el que necesitamos identificar la pérdida, respetarnos, comprendernos y acompañarnos de forma respetuosa durante el tiempo que se requiera de transición hasta la nueva situación.

El proceso que ahora nos afecta es más intenso, directo y profundo ya que nos afecta a todos en diferentes ámbitos vitales.

El duelo colectivo que vivimos puede implicar cambios por pérdida de seres queridos, de trabajo, de ritmo vital de vida, pérdida de libertad de movimiento por los confinamientos y restricciones sanitarias. No poder tocar, abrazar, compartir en grupo. Pérdida del funcionamiento social y humano en las escuelas, universidades, en el trabajo, incluso en la atención médica. Pérdida de costumbres cómo puede ser ir a un restaurante a cenar, al cine, a comprar a un centro comercial, y otros múltiples ejemplos del día a día.

Todo lo que para nosotros es habitual y rutinario de repente no lo podemos hacer y no sabemos cuándo lo podremos volver a hacer. Ello implica un proceso de pérdida, porque lo que es conocido ya no existe, ya no funciona. Es un cambio de hábitos y funcionamiento.

Para vivir sanamente este proceso de cambio, necesitamos aceptarlo y aprender a vivir en él, nos guste o no nos guste, no tenemos opción. Ello implica la gestión de las múltiples emociones que puedan surgir permitiéndonos adaptarnos de forma más sana a este nuevo funcionamiento vital y social.

Esto ocurre a nivel individual y grupal, así que los cambios son micro y macro estructurales y funcionales. Debemos ser consciente de ello para poder acoger las diferentes emociones que nos surjan, comprenderlas, respetarlas, aceptarlas y darles su sentido por el contexto y circunstancias presentes.

Tener la información de este proceso nos permite comprender y nos brinda la oportunidad y posibilidad de valorar y decidir dentro de las circunstancias individuales y sociales, la mejor opción para sobrellevarlo.

Si esto se hace de manera individual tendrá su reflejo de manera social y colectiva. Las emociones estarán más canalizadas y gestionadas y los conflictos y emociones pesadas como la rabia, ira, miedo u otras se integrarán en el proceso de aceptación y adaptación al cambio que implica el duelo individual y colectivo.

Ser consciente de este proceso nos permite comprender y gestionar mejor nuestro día a día y nuestra salud mental.

Judith López Farré

Psicóloga de la Fundación Salud y Persona

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